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Guipuzcoa, Pais vasco, Spain
Hortensia Alcalá García. Nace en la provincia de Cáceres, reside en Oñati Gipúzkoa. Dedico mi tiempo a la escritura- “muy romántica”, relatos, poesia, verso, e historia contemporánea. Cuando puedo viajo. No sin una cámara de fotos!! Con el proposito de disfrutar un poco, de la tercera etapa de la vida, que después no hay más. Codial saludo.

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miércoles, 10 de diciembre de 2014

El secreto de Gioconda 3ª C.

 
 El secreto de Gioconda

Buscando y buscando por Internet el tiempo pasa sin darte cuenta. Pero encuentras todo… sin moverte de casa  la prueba está en que yo ayer estuve ablando con  (La Gioconda). Si con la que vive en Francia. Solo tuve que hacer  entrar en Internet. Me asomo por su casa, la que al entrar lo primero que te encuentras es una  enorme pirámide, una  ascendente, y otra descendente, a mí se me hacia tan grande aquel sitio  que la vista me fallaba  no lo vi. Muy claro solo sé que  caminaba por un pasillo muy ancho con muchas obras de Arte, eso sí muy bonitas todas y bien pintadas  o esculpidas.  (Ya no se hacen esas cosas). Ya   Las piedras el Mármol, el granito, etc. No se utilizan más que para las encimeras, de cocina y  en los cementerios. Y el Lienzo ni para  sabanas. 

 

Ahora todo es ladrillo  y cuanto más barato mejor. Pero los pisos mucho más caros, que  además no sé  para que los hacen tan caros, si luego  los quitan por qué no se  pagan y todos se los quedan los (BANCOS).

 

Bueno que no quiero desviarme. Pues al volver  del pasillo a la derecha me  quede mirando un retrato, porque me pareció conocerla   no sabía bien de qué  pero ella si que me reconoció a mí. ¡Como ya estuve allí otra vez!... Cuando llevaba unos minutos mirándole  porque a veces me sonreía, otras veces no. Me pareció antipática. Ja, ja. Pero de eso nada.

 Pero tiene mal carácter. Pues al acercarme a ella para verla mejor. He de repetir que ella tampoco me quito el ojo de mis ojos… en ningún momento, Cuando  sale de aquel cuadro acorazado.- Tan pequeño-77x53.Dios mío. Tan pequeño el cuadro. Y todo lo que tiene dentro. Sin mediar palabra me dio la mano, y como si volásemos, recorrimos aquella especie de jardín. Que donde termina una columna, comienza un camino. No  es un camino sino una vereda. Seguíamos recorriendo el enorme jardín. ¡Por cierto, yo flores no llegue a ver! Pero si un puente sin terminar, bien fuera porque entonces  ya existía  la  crisis. O por lo que fuera. Pero aquel puente no estaba bien hecho.

 

Yo estaba algo cansada y le dije que nos sentásemos en un viejo sillón  que tenían por allí algo abandonado, pues dijo que el que la pinto en  la madera de Álamo, allá por el (RENACIMIENTO) ¡eso tiene que hacer mucho tiempo!- le dijo que sentadita allí  es donde la  pintaría, ¡Pues que antipático! No sé yo qué pensaría del hombre aquel tan horrorosamente feo,  pero algo ya me dio a entender. Me pareció un poco cotilla. Me decía cosas  de un marido, de nombre  Francisco Bartolomeo del Giocondo, que  como era caprichoso  le haría cambiarse el nombre a ella que se llamaba. Lisa Gheraldini. Pero como entonces los hombres mandaban tanto la obligo adoptar el nombre de –Gioconda. Al parecer El Leonardo  da Davinccí y  el marido Francisco Bartolomeo,  eran  bien amigos, y se compartían muchas cosas,  y muchos secretos. Que me lo dijo ella. Cuando estábamos allí.

         ¡Esto no es para contar por ahí  ¡eh! Pues es un secretazo, me dijo que incluso llego a estar embarazada, ¡pero no me contó de quien!  ¡Yo creo que sería para despistarme! 

         ¡Yo también le dije cosas!
 

Le pregunte, que por que se dejo pintar los parpados hinchados  y como le consintió, que  le cortase las pestañas y las cejas;  ella me contesto que… yo no entiendo nada, me dijo…

Ya verás como dentro de mucho tiempo todas las Italianas me Imitaran…

 Bueno Pues alomejor tiene razón. Ej. Mina la cantante. Y más Italianas años 60”.

 Luego me dijo, que ella también tenía criticas para mí.

¡No  sé yo que tiene esta para criticarme!
 

¡Me dijo que  yo al mirar entrecierro un pelín los ojos y si hago eso  los hombres se piensan que les hago cosas:

 Yo me enfade  y le dije… que tiene las manos como los hombres.

     La seguí mirando  y me dijo…

 ¡Como me sigas mirando así… y cogiéndome la mano, voy a tener que decirte mi gran secreto.
 

 Mis manos estaban frías, como el hielo.

Pero las suyas eran grandes, duras fuerte,

 y ardían.

Su sonrisa burlona  a tiempos desaparecía

 Para volver a mirarme.

 En tanto que se limpiaría el sudor de la cara,

 Volviendo a apretar mis dedos.

El sitio era cada vez mas frió.

 No cantaban los pájaros.

Ni se  oía el murmullo del agua.

Seguía sin gustarme el puente.

El camino, desapareció como su sonrisa.

 

Al apretar mis débiles dedos sentí un

Fuerte calambre que me recorrió todo el cuerpo.

 Seguía sosteniendo mis manos con fuerza.  

 

Ni se  oía el murmullo del agua.

Seguía sin gustarme el puente.

El camino, desapareció como su sonrisa. 

 

-         Ya no me sonreía.

-         Las manos .Sus manos.

-         Será este su gran secreto.

-         Nunca lo sabremos.

 

            Cosas de:        Hortensia Alcalá  García

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