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Guipuzcoa, Pais vasco, Spain
Hortensia Alcalá García. Nace en la provincia de Cáceres, reside en Oñati Gipúzkoa. Dedico mi tiempo a la escritura- “muy romántica”, relatos, poesia, verso, e historia contemporánea. Cuando puedo viajo. No sin una cámara de fotos!! Con el proposito de disfrutar un poco, de la tercera etapa de la vida, que después no hay más. Codial saludo.

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domingo, 2 de enero de 2011

La niña del columpio

Cuento:

La niña del columpio


Rodaban los años cincuenta, del siglo veinte. Cuando la niña era niña.

Tiempos difíciles y duros. Sin radio y mucho menos televisión.

Como entretenimiento solo un viejo columpio de cuerda dura, que dañaba las

tiernas manos con las hilachas del esparto.

Hija mayor de cinco hermanos. Ya con doce años, la niña paso de ser niña a

Ser mayor.

Encantada de la vida, limpiaría la casa y cuidaría a sus hermanos, mientras

Sus padres salían a trabajar al campo.

Sofía que así se llama la niña, seguiría en su afán por columpiarse.

Solamente deseaba que llegase el domingo para andar en el dichoso

columpio.

Sofía caminaba siempre de prisa y corriendo, pues tenia muchas cosas que

hacer.

Era un domingo de invierno, cuando caminaba hacia el sitio donde pensaba

divertirse, con el bamboleo del susodicho columpio, de dura y áspera soga. Al

acercarse…unos muchachos de su misma edad la empujan fuertemente

invitándole a abandonar la zona.

Cabizbaja y tiritando de frió Sofía se da la vuelta para marcharse a casa, ella

Se dio por aludida, lo que si tiene claro es que no se doblegara en su propósito.

Y concienciada de que estos no le dejaran en paz se marcha… pero volverá.

Camino a casa y en vista de que no es la primera vez que le suceden cosas sí

llora y piensa a la vez que hacer en la siguiente, pues lo que tiene claro es

que no dejara de lado la única diversión que tiene aun en su corta vida.
Ya entrando en la calle larga camino a casa, observa como un joven de su

vecindad la esta mirando, a través de una vieja ventana de madera

agujereada por el paso de los años. Pero. Sofía no esta para nadie y,.. con

gesto brusco empuja insistente mente la puerta chirriante… ella no necesita

llave ya que en aquel tiempo las familias solamente tenían una llave grande

para todos, lo cual siempre estaría insertada en el afechadero de las puertas.

Un día ya de primavera la joven Sofía, dice a su madre que quiere ir a la vega,

A trabajar, así puede comprarse un vestido y una “rebeca” de lana, de color

gris, con una raya roja bordeando el cuello. Y si encuentra la rebeca con una

raya roja y otra azul, pues aun mejor, ya que contrastaría muy bien con el

vestido de color azul con cuellos blancos.

Uno de esos días después de la cena, ya que durante las comidas tenían

prohibido hablar y levantarse de la mesa, sobre todo antes que el padre.- La

madre hace un comentario al padre, sobre las inquietudes de su hija Sofía.

¿Padre a esta niña se le ocurren cosas algo raras no te parece?

Bueno… ¡Es por que ya va siendo mayor! Susurrara el Padre.

Ella tendrá que hacer o comprar lo que nosotros le digamos, no lo que ella

quiera! Recalca algo alterada la Mamá de la niña.

Mujer déjala… los tiempos cambian.

Una tarde noche de domingo, al volver de la novena a san Miguel. Ya con su

ropa nueva, tal y como un tiempo atrás lo pensase, además estrenaría también

un velo corto, ya de color negro con orlas en color marfil. Lo llevaría bien

colocado sobre el nuevo peinado que también quiso hacerse para lucir más su

nuevo estilo.

El peinado seria dos trenzas enlazadas, bordeando la parte más alta de la

cabeza y, por encima el flamante velo.

Al salir de la Iglesia las miradas la rodean por todas partes.-Quiere salir

corriendo, pero… Alguien se cruza por delante y le dice. (Nadie es tan guapa

como tu).

Sofía no sabe que le esta pasando… solo quiere llorar. Las amigas la critican y

no le hacen caso. El joven al cual dice gustarle no le puede ni ver pues piensa

que por mirarle… solo por eso esta cometiendo un pecado, y luego el cura

cuando vaya a confesarse le pondrá una penitencia muy grande.

El tiempo pasa y Sofía se va haciendo más y más mayor. Ahora le tocara ir por

la calle un poquito “encorvada,” y es que ya es verano y le da vergüenza que

le abulten las tetillas por encima de la blusa.

“Joe”- ¡Quiero apretarlas para que no se noten, pues los muchachos no hacen

más que mirármelas! Y las amigas me odian por tenerlas.

Ella realmente esta contenta pero no lo puede decir y, aunque le dicen que es

pecado tocase en ciertos sitios, la curiosidad le tienta. Y… por la noche al

meterse en la cama, en la misma habitación que sus hermanos ya que es la

única que hay en la casa, a parte de la de los padres.

Ella se va pasando sus pequeñas y finas manitas por los duros bultitos, algo

que le agrada mucho. Sin embargo… todo esto, la vuelven a desesperar.

¿Por qué todas estas cosas me pasan a mí antes que a mis amigas?

Sofía cuenta todo esto a una vecina seis años mayor que ella. Esta le

Aconseja que no tenga miedo a nada ni a nadie. Que la gente es muy criticona,

pero es por envidia. Esto le da mucho que pensar a Sofía. Que no se le

terminan los problemas.

Una tarde que pudo conseguir el columpio sin esperar para balancearse ya

que estaba sola. Disfrutó del buen tiempo y la tranquilidad, columpiándose a

sus anchas. Mientras su larga melena se expandía por todos lados,

acariciando, sus mejillas, en tanto sus cabellos sedosos juguetean airosos,

Entremezclándose con sus largas pestañas, que dan cabida a sus grandes

Ojos, color agua marina. Al bamboleo del Cambotin.

Cuando se da cuenta de que algo nuevo le esta pasando... Intenta averiguar el

por que de su malestar, pasando sus deditos bajo el vestido azul, se nota

mojada.-salta rápidamente del columpio y se marcha corriendo. Solo ve a

una persona en el trayecto, que intenta ayudarle por si le sucede algo. Al

acercarse, ella le suelta una gran bofetada. Y sigue corriendo hasta casa de

su mejor amiga y vecina. Le pregunta si por eso que le pasa es que esta

enferma pues tiene molestia y mancha de rojo, por lo cual le da miedo.

La vecina será quien la ponga al día de el por que de todos estos cambios en el

cuerpo de las personas.

¡Pues vaya peste de cosas que nos van pasando al hacernos mayores! - Es el

único comentario que hace Sofía.

Pero… ahora que no se te acerque ningún muchacho” que las muchachas nos

podemos quedar embarazadas.

Esto si que le da que pensar a Sofía! Que nada mas ver a su vecino, le pone

una mala cara que no puede con ella.

¡Por cierto! Esa misma tarde cuando Sofía sale de casa a comprar algunas

cosas que le ha mandado su madre, se encuentra con el muchacho.

Hola Sofía!! no- no corras… solo quiero decirte ¿si quieres mis tebeos, para

Leerlos? ¡Ya se que te gustan!

Bien dámelos pero sin tocarme ni las manos. Le dice la muchacha, ya

Bastante pausada, pues la explicación de su vecina le ayudo mucho a

comprender las cosas de la vida.


Un año más tarde

Sofía Continúa creciendo y cada día que pasa siente más atractivo y

curiosidad por las tendencias y la moda femenina, en todos los aspectos. Algo

que tan solo sabe valorar su ya entonces buen amigo y vecino, Fernando.

Las amigas continúan con las críticas y malos humos hacia Sofía.

Fernando es ya un joven simpático y muy apuesto…mala cosa para la joven

por eso de las envidias de sus amigas una vez más.

Este mismo verano Fernando y su familia, se marchan a trabajar de

Temporeros en la recogida del algodón.

Sofía le hecha mucho de menos, a penas sale de casa.

Aunque ya es mayor ella sigue acercándose hasta el columpio. Se sienta en

el, viendo la puesta de sol, que la va deslumbrando. Pero ella sueña, sueña

y sueña.

¡Fernando, me as engañado, pues ni siquiera te despediste! Ni me diste mi

pañuelo, el que te presté para sacarte la mota que te entró en el ojo, Yo creí

que éramos amigos, ya solo me queda este columpio como recuerdo.

Sofía al cumplir los quince años, ya harta de soñar con lo imposible… se

marcha. Alguien le prometió que muy lejos podrá trabajar en fábricas y no a la

Intemperie. Y ganar dinero para vestir como a ella le gusta y, enviar a su

familia que viven muy escasos.



Años más tarde


Ya pasado el tiempo se marcha la niña. Muy lejos del pueblo ya vive la niña.

Que suspira y llora siempre que se acuerda. De la vieja soga colgada en la

encina. Del joven vecino… también su vecina.

Años de silencio sin cuerda ni encina. Sin dulces recuerdos, ni amargas

desdichas. Ni trenzas ni velo. No llevo rebeca ni vestido nuevo. No soy una

niña ni pretendo serlos, ya nos vienen otros pisando el terreno.

Deja que me mire un poco al espejo, Por si las arrugas son solo el reflejo, de

esta luz tan pobre… ¡me comprare otra, que no tenga arrugas ni cabellos

blanco! Guardaré mis manos dentro del bolsillo, les pondré más cremas y

nuevos anillos.

Ya pasan los años –años de silencio, ya llega la hora de volver al pueblo. ¡Lo

encuentro mas chico! ¿OH es que no me acuerdo? La calle empedrada, los

vecinos nuevos, hacen que me olvide, de todos aquellos.

¿Donde están los míos? que ha sido de ellos. Pregunto a la gente y escucho

silencio. Donde están los hijos, donde están los nietos. Donde están los años

que pase con ellos. Donde mi vecino- ¿OH fue solo un sueño?

Nadie me conoce… ríen en silencio. Parece que el tiempo no paso por ellos.

Husmean, susurran cuentos y más cuentos. Que si la vecina. -Que quienes han

vuelto.

Las tristes campanas ya tocan a muertos.

Del viejo columpio yo les estoy viendo.

Quien es aquel hombre, se acerca en silencio,

le tiemblan las piernas, blancos sus cabellos.

¡Deja que te ayude no caigas al suelo!

¿Por que llegas tarde? ¡sabes que te espero!

No tengas reparo, no me tengas miedo.

Ya en el otro mundo juntos estaremos.

El sol me deslumbra frente al cementerio.

No pongas tu mano sobre mi cabello.

Las tienes más blancas que los propios muertos.

Que nos dejen juntos por siempre aquí dentro.

Como mariposas eternas seremos.



Hortensia Alcalá García

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