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Guipuzcoa, Pais vasco, Spain
Hortensia Alcalá García. Nace en la provincia de Cáceres, reside en Oñati Gipúzkoa. Dedico mi tiempo a la escritura- “muy romántica”, relatos, poesia, verso, e historia contemporánea. Cuando puedo viajo. No sin una cámara de fotos!! Con el proposito de disfrutar un poco, de la tercera etapa de la vida, que después no hay más. Codial saludo.

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domingo, 12 de septiembre de 2010

Madre no hay mas que una

Madre no hay mas que una

Domingo por la mañana. Me dispongo a viajar hasta Donostia. Voy en mi coche, pero claro ya mi coche y yo… no somos nada nuevos, el coche, para ser coche es viejo. Yo para ser mujer soy, algo mayor. Y bien, ya al llegar a Urretxu, el coche se para y ¡me dice que ande yo si quiero!

Me pongo a pensar que hacer, desde luego con cara de mala gaita…

¡Ah! en esto pasa el Bus.

Ya esta es mi salvación. Dejo el coche mal aparcado en zona amarilla, como casi todas, es domingo no puedo hacer nada.

-Buenos días- nadie me contesta, ¡creo que no me han oído!

-¡Que bien, me viene compañía!-

Un joven se sienta en el asiento de mi lado derecho, a petición suya. Pues los buenos días no. Pero decirme:
-¡Eh! Quiero allí que dormiré durante el viaje.
Bueno, ¡que me cuesta! -no pasan tres minutos cuando se escucha un tono musical, pero no es la radio del flamante Lurraldebus, el joven busca por todos los bolsillos, y ya con mala cara por fin lo encuentra. Es su móvil.

-¿Que pasa Madre?

Se escucha tímidamente la voz preocupada de la madre. ¡Solo quiero saber si estas bien!
-Bueno y de paso me dices si llegaras para comer. El joven responde,
-¡Si! y mira te dejo que estoy en el Bus y quiero aprovechar el rato para dar una cabezada.

Me quedo mirando al chico que aparentemente un tanto distraído, sigue con el móvil en la mano, haciendo una mueca, hacia el lado derecho del rostro, dibujando en este un hoyuelo, gracioso y simpático.

En el momento que abre los mensajes, que tenia del fin de semana, vuelve de nuevo a sonreír, me mira y me dice:

-Es que…Madre no hay mas que una.

-Chico a buen seguro esa frase será la mejor que yo escuche a lo largo del día…pero díselo a tu Amatxo, cuando llegues a casa, abrázala y díselo. Escúchala. Creo que eres un buen chico.
Cambia un fin de semana entero, de vez en cuando, de estar fuera de casa, para estar con ellos. Con tu familia, escúchales, y deja que te escuchen. No te rías tu solo. Haz reír a los demás. A tu familia. Sobre todo haz reír a tu madre.
Las buenas compañías, son las que tú eliges a lo largo de tu vida. Eso esta muy bien. Pero debemos vivir el presente. No el pasado ni el futuro. Y la compañía más incondicional es la de la propia familia.
Sobre todo la de la madre. Que solo respirará “hondo” cuando ya estas en casa.
Lo de divertirse esta muy bien pero de vez en cuando. No todos los fines de semana, ya que el cuerpo y la mente es bueno cuidar, y conservar bien para toda la vida.-

El joven me mira de nuevo, y me replica.

-¿A que viene tanto sermón? Que yo sepa no he pedido consejos a nadie, ¿Quiere dejarme dormir?-

-Si te pido excusas. Pero… se me averió el coche y creo que tienes razón lo estoy pagando con tigo.

Se hace un silencio sepulcral. Pues los pocos viajeros que al ser domingo van en el bus, se han quedado dormidos.

Próxima parada.

Cuando el Bus se dispone a parar. El joven coge de nuevo el móvil y lee los mensajes enviados.

Viernes- Madre que no ceno en casa. (Borrar)

Viernes- Ama que no iré a cenar. (Borrar)

Viernes- Madre ceno fuera. (Borrar)

Viernes- Amatxo esta noche ceno con los amigos.

Viernes- Ama ceno en Donostia, donde solíamos cenar cuando éramos niños. Cuando tu y aita juntos con mi hermana mayor, nos íbamos en el autobús, y nos llevabais a comer y cenar. Después de ver los fuegos artificiales, volvíamos a casa tras haber pasado un día divertido y muy agradable.

El joven vuelve a mirarme, en esta ocasión la mueca, no es tan expresiva, una lágrima recorre su rostro. Mientras sigue mirándome. Me fijo en sus ojos grises. Cabello ligeramente ondulado, su tez morena, con un punto de timidez, que le da un carácter, un tanto apacible. Continúan saliendo nuevas gotas de agua salada, surcando el rostro de un hombre joven que esta a punto de caer derrotado.

El móvil suena de nuevo.

-¿Hola?- pregunta

-Hola que se nos olvido quedar para el Viernes…

-Ya pero yo el viernes, no puedo salir con los colegas
Ni al siguiente tampoco.

-¿Te hemos hecho algo malo? -pregunta su amigo.

-No nada malo, al contrario. Lo paso muy bien con vosotros. Pero
En el bus e tenido un sueño y quiero aprovecharlo de vez en cuando. -Creo que me acabo de hacer mayor.

-¿Te encuentras bien?

-Si mejor que nunca. Acabo de entender las llamadas de mi Madre al móvil. Os llamare para quedar ¡Ah! Y Madre no hay mas que una.
Agur.

STOP-Parada Donostia BUS.

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